Cuando tuve que iniciar mis estudios universitarios, dejé mi hogar en Paysandú, y comencé a vivir en Montevideo. Encontré mi segundo hogar en la Residencia, y allí también hice nuevas amigas. La convivencia con chicas de diferentes edades y provenientes de distintos lugares me enriqueció espiritualmente. Sentí que siempre tenía una mano tendida para ayudarme, para comprender mis dificultades.
Éramos un gran equipo con metas comunes, entre ellas la de originar permanentemente un espacio para dedicarnos al estudio, y sobre todo a entendernos y ayudarnos.
Cecilia Chaves Graniero (22 años)